Cuernos, ¡qué palabro!

Qué mal suena, no ya que te los pongan, sino la misma palara. Es vulgar, soez y exagerada para el hecho que describe.
No me los han puesto nunca, porque el palabro no está en mi diccionario particular y no sé qué es. Habrán hecho otra cosa: se habrán alegrado por ahí, se habrán echado una canita al aire, un desahogo, pero cuernos, nunca.
Viene a cuento la reflexión por el título de un libro que me han mandado: ¿Hay vida después de unos cuernos?

Tampoco lo llamo infidelidad, porque para mí ser infiel es más grave que el mero acto de echarse un polvo fuera de casa.

Con esto no quiero decir que todas las situaciones se merezcan tanta comprensión.
No. Una cosa es un polvito puntual, que no lleva a ninguna parte, y que es el resultado de unas copas, un día tonto o un calentón, y otra, que uno se aficione a diario o que repita con la misma persona. Esto se llama una putada.

Dice una encuesta que el 60% de las parejas que se separa lo hace por infidelidad, tanto masculina como femenina. A pesar de ello, el 28,64% estaría dispuesto a perdonar a su pareja, si esta se mostrara arrepentida. Lo que no dicen es la frecuencia de las "infidelidades", porque, insisto, no es lo mismo ocho que ochenta.

servido por chapiescarlata 63 comentarios

06/05/2008 17:55 Autor: sensa. Enlace permanente.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras; Emprendedor ven a Iniciador Aragón.