Mujeriego, juerguista y vividor


La edad lo va aplacando, pero le siguen gustando tanto las mujeres que no desaprovecha ocasión ni con fiebre.

Aunque ya no es el mismo, quien tuvo, retuvo, y éste tuvo mucho y retiene aún más. Yo le he conocido muchas. La última que me ha contado es la que le faltaba a este tipo mujeriego, juerguista y vividor, al que adoro.

Una muchacha cercana a la treintena se encaprichó de él, que es un tipo que no se casa con nadie, en el amplio sentido de la palabra, incluido el matrimonial. El le da largas, porque se ha vuelto perezoso para tratar con mujeres menores de cuarenta.

Ella insiste, le llama, le persigue y acaba invitándole a una fiesta. Él accede para no parecer un maleducado y va. La chica quiere tontear, pero él no se deja y para no tener que soltarle una indirecta decide marcharse.
Antes, y mientras apura su copa, se da una vuelta por la fiesta, siempre con un ojo puesto en la chica, por si tenía que darle esquinazo. Se para en un grupo donde había una mujer guapísima y más o menos de su edad.
No cruzaron más que dos palabras y salieron de allí, encandilados el uno con el otro y camino de un hotel.

A la mañana siguiente él se ofrece a llevarla donde le diga y la mujer le dice que la acerque a su casa. Al preguntarle dónde era, le contesta que la casa de donde habían salido unas horas antes.
Se quedó pegado, era la madre de la chica que lo invitó.

servido por chapiescarlata

23/04/2008 07:27 Autor: sensa. Enlace permanente.

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